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Reinventando la tradición en el alcornocal

El arcornocal de Cabañas Raras (León), conocido como “de la Fuente del Ciervo”
El arcornocal de Cabañas Raras (León), conocido como “de la Fuente del Ciervo” / César Sánchez
  • El bosque de alcornoques más importante de la provincia, en el municipio berciano de Cabañas Raras, busca recuperar actividades como la caza, las setas y la extracción de corcho para reactivar la economía de la zona

Los usos tradicionales asociados a la vida rural reaparecen como motor económico y de creación de empleo en el alcornocal que se alza en el municipio berciano de Cabañas Raras, el bosque de alcornoques más importante de la provincia de León y uno de los más significativos de España. Sus casi 100 hectáreas ofrecen oportunidades para recuperar actividades económicas centenarias como la explotación tradicional del corcho, el aprovechamiento micológico o los usos cinegéticos. De la mano de apuestas de futuro como la biomasa o el turismo verde, el bosque muestra sus posibilidades para convertir el enorme valor ecológico y natural del entorno en valor al servicio de una economía sostenible.

El alcornocal, que está protegido por las normas urbanísticas del municipio y catalogado como Área de Interés Natural por la Diputación, contiene una amplia variedad de flora y fauna, entre las que se cuentan más de 80 especies vegetales que en esta época otoñal muestran su más amplia gama cromática. En el interior de la masa forestal, el alcornoque, cómo no podía ser de otra manera, es el árbol más abundante, aunque también hay espacio para otras especies como encinas, robles, madroños, castaños o cerezos. Junto a ellos, conviven mamíferos como el corzo o el jabalí, con una gran diversidad de aves, desde mirlos y urracas hasta ejemplares de pájaro carpintero. Además, el bosque es el hogar de una amplia variedad de microfauna, compuesta principalmente por diferentes especies de escarabajos y mariposas.

“Tiene que haber una biodiversidad para mantener el equilibrio biológico de la zona”, explica Roberto López, ingeniero forestal y natural del municipio, que añade que “desde el punto de vista de la conservación, el alcornocal es espectacular”. En ese sentido, la existencia de un bosque de alcornoques, típico de un paisaje mediterráneo, en un territorio dominado por el clima atlántico es una anomalía provocada, entre otros factores, por “el microclima que crea la hoya berciana”, explica el ingeniero.

López intuye que la sustitución por otras especies con un mayor rendimiento maderero, como los pinos, podría estar detrás de la desaparición de los alcornocales que antaño hubo en otras zonas cercanas y de las que hoy sólo sobreviven pequeñas manchas en localidades cercanas como Cobrana, Carucedo y Bembibre. Al respecto, el ingeniero considera que los incendios forestales y la mala gestión del descorche son las principales amenazas a las que se enfrenta el bosque en la actualidad. “Mucha parte del monte no está limpio, se debería fomentar una limpieza en esa zona para que no venga un fuego y nos lo lleve”, advierte.

Aprovechamientos sostenibles

Desde la antigüedad, el alcornoque ha sido un árbol asociado a la conservación y la protección. Tal vez sea por su hoja perenne, que se niega a desprenderse del árbol, o por su capacidad de soportar las altas temperaturas. En el caso del alcornocal de Cabañas Raras, la capacidad de resistencia es aún mayor si consideramos que se trata de un bosque relicto, un vestigio de una comunidad vegetal que en el pasado ocupó zonas extensas y que en la actualidad ocupa una pequeña franja de esa área.

Esa capacidad de resistir el paso del tiempo parece estar impulsando la recuperación de actividades tradicionales que, como hojas que se resisten a caer del árbol, resurgen como alternativa para revitalizar económicamente el entorno. Con ese objetivo, unido al de mantener el actual estado de conservación del bosque, una de las propuestas de López pasa por considerar la caza controlada como una importante fuente de ingresos. “Cabañas Raras tiene un coto de caza con personas que tienen que pagar su cuota para poder realizar la actividad”, explica el ingeniero forestal, que recuerda que el bosque de alcornoques da cobijo a especies asociadas a la cinegética como la perdiz, la liebre, el corzo o el jabalí.

Junto a los usos cinegéticos, la recogida de setas es otro de los elementos de futuro para reactivar económicamente el entorno. “El alcornocal es un bosque muy rico en diferentes especies de seta

comestible, como el níscalo o el boletus”, recuerda López, que asegura que “el mundo de las setas mueve mucho más dinero del que la gente piensa”. En ese sentido, el ingeniero forestal defiende que el aprovechamiento micológico es “un aspecto que tiene que estar regulado” y valora que la Junta exija carnets para recoger setas en los montes públicos.

La extracción de corcho

Más allá de estos usos, López considera que “la principal fuente de ingresos debería ser el corcho”, material que se obtiene de la corteza de los alcornoques y que después se vende para formar parte de industrias como la producción de tapones, de material aislante, de zapatos o de bisutería. En ese sentido, el ingeniero echa en falta que la Junta Vecinal, propietaria de los terrenos, elabore un plan de gestión para “explotar debidamente” el alcornocal. López recuerda que “el descorche es un tema que hay que tratar con mucho cuidado” y que “si haces un buen descorche y cuidas el árbol, se puede seguir extrayendo corcho durante cien años”.

Al respecto, el ingeniero forestal explica que “el primer descorche se hace a los ocho o nueve años, pero no suele tener muy buena calidad. Necesitas entre 18 y 20 años para tener algo de producción. A partir de ahí, se puede repetir cada década”. En ese sentido, señala que en el alcornocal de Cabañas Raras “se pueden ver perfectamente los árboles descorchados”. Entre sus caminos, los árboles atestiguan en las cicatrices de sus cortezas los diversos mordiscos característicos de la actividad extractiva. “No hay que llegar muy arriba, ni hacer heridas que pudieran provocar una situación de stress al árbol”, recuerda López.

Biomasa, elemento de futuro

En la misma línea, López considera que el plan de gestión del alcornocal debería contemplar el aprovechamiento de la biomasa como motor económico de la zona. El ingeniero forestal, licenciado también en Ingeniería Superior de Montes por la Universidad de Lugo, asegura que “si la gestionas bien y la sabes aprovechar, la leña es un recurso natural magnífico al que se le puede sacar rendimiento”.

En ese sentido, la propuesta pasaría por aprovechar el impulso que supondrá la creación en el Bierzo de una planta de generación de energía eléctrica mediante este combustible limpio, una iniciativa que llevará a cabo la empresa Forestalia con la colaboración de la Junta y de la que se están perfilando los últimos detalles antes de decidir su implantación definitiva. Una vez puesta en marcha, la planta consumirá cerca de 400.000 toneladas de biomasa al año y dará empleo directo a unas 50 personas.

Turismo verde

Otra de las apuestas de futuro para la zona es el turismo verde, que recibió un fuerte impulso con la puesta en marcha de dos rutas que aún continúan activas en la actualidad. Entre ellas, la Senda del Corcho transcurre íntegramente por los terrenos del alcornocal y propone un recorrido señalizado con información sobre el entorno y las especies de la zona. La ruta, que atraviesa el bosque a lo largo de un sendero de cerca de tres kilómetros, recorre los puntos de interés paisajístico más importantes, entre los que destaca la conocida como Fuente del Ciervo, situada en el centro del alcornocal y donde se ha instalado la principal área recreativa del bosque.

Tras el diseño de las rutas estuvo la Cabaña de la Naturaleza, cuyas instalaciones inauguradas en el municipio en el año 2008 luchan hoy día por no caer en desuso. “En su época de mayor actividad, la Cabaña dio impulso a la red de rutas del municipio para divulgar las sendas entre la ciudadanía”, explica López, que recuerda que el equipamiento también organizó otras actividades como coloquios, talleres o jornadas de plantación relacionadas con el alcornocal.

En ese sentido, el ingeniero forestal considera que la revitalización de la Cabaña de la Naturaleza es “uno de los aspectos importantes” para contribuir a solucionar la asignatura pendiente del alcornocal: su promoción y difusión entre los habitantes de la comarca. “Podría haber monitores que dieran charlas formativas en institutos y colegios para que, a los niños, desde pequeños, se les inculque la mentalidad de cuidar y gestionar el monte”, explica López.