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El Alto Sil conserva 200 ejemplares de urogallo cantábrico

Ejemplar de urogallo cantábrico.
Ejemplar de urogallo cantábrico.
  • Desde los años 80 la especie se ha reducido en el país un 70 por ciento, llegando a la actualidad con 300 ejemplares, 200 en el Alto Sil y 100 en la vertiente asturiana

El Alto Sil se ha convertido en la zona de España que más ejemplares conserva del urogallo cantábrico, unos 200 de un total de 300. Se trata de una especie que se encuentra en una delicada situación, puesto que desde los años 80 a la actualidad se han reducido en un 70 por ciento. «Desde Pajares a la zona oriental no existen y en el resto se han reducido a 300 individuos en total», explicó Luis Robles, coordinador del proyecto LIFE+ Urogallo cantábrico, que este jueves ha participado en una ponencia sobre el urogallo cantábrico en el Campus de Ponferrada.

Las causas de esta problemática, que afecta no solo a España sino también al resto de países donde existe población de urogallos, son todavía desconocidas por los expertos, aunque entre ellas podrían encontrarse las pistas forestales, la mala calidad del hábitat, los cerramientos o la falta de arándanos, muy necesarios puesto que a su alrededor existen poblaciones de insectos que son fundamentales para la cría de pollitos de urogallo en sus primeros quince días de vida. «Casi hay causas para cada zona y las medidas se podría decir que son a la carta», indica Luis Robles.

Por ello, uno de los puntos fuertes del proyecto LIFE+ Urogallo Cantábrico, que cuenta con un presupuesto de 5,9 millones de euros, la mitad financiado por la Unión Europea, es la crianza en cautividad ya que «no se pueden traer de otros sitios, por lo tanto o los criamos o no va a volver a haber». En ese sentido, Luis Robles señaló que existe un centro de cría en Asturias, y se van a crear dos más, uno en Cantabria y otro en Castilla y León, en el que tienen 23 ejemplares en cautividad y antes de soltarlos tiene que haber «un buen plantel de reproductores porque para reintroducir una especie de presa tiene que aprender a comer y no ser comido. Lo importante es que haya una estructura de bosque para que se defienda», añadió el coordinador del proyecto. Un proyecto que además, ha actuado en 500 hectáreas y ha señalizado 50 kilómetros de cerramientos para que los urogallos no choquen y se mueran.

Esta ponencia forma parte de los actos programados por la Universidad de León en el 20 aniversario del Campus de Ponferrada, que también incluye talleres con alumnos de colegios e institutos de la zona para acercar la problemática de esta especie, visionado de vídeos y juegos interactivos.