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La ARMH buscará en el cementerio del Carmen de Ponferrada posibles fosas comunes de represaliados del franquismo

Antiguo cementerio del Carmen en Ponferrada.
Antiguo cementerio del Carmen en Ponferrada.
  • La asociación comenzará este miércoles los trabajos de búsqueda y delimitación de los restos de José Canedo Fernández y Antonio Fernández Guerrero, enterrados en el antiguo cementerio de la capital berciana tras ser fusilados el 21 de mayo de 1942

Después de varios años de indagaciones y recopilación de documentación, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha podido conocer el destino de decenas de víctimas de la Dictadura fusiladas en Ponferrada, desde los primeros días tras el golpe de Estado -con el enterramiento de 18 personas- hasta entrada la década de los 50 -con la muerte de los últimos guerrilleros-.

Recientemente y, gracias a la documentación histórica consultada en el Archivo Parroquial de la Basílica de la Encina, la ARMH ha decidido dar el paso en la búsqueda de los restos de los hombres y mujeres enterrados en el antiguo cementerio del Carmen. Mediante sondeos arqueológicos, los técnicos buscarán la primera fosa que podría contener los restos de dos vecinos de Quilós reclamados por su familia, José Canedo Fernández y Antonio Fernández Guerrero.

Los trabajos serán dirigidos por el arqueólogo René Pacheco y en ellos participarán personas voluntarias llegadas de varios puntos. Con los trabajos de prospección, la ARMH busca despejar las incógnitas de muchas familias sobre el destino final de sus seres queridos.

Las víctimas

José Canedo Fernández, de 26 años, y Antonio Fernández Guerrero, de 25, junto con otros dos hombres, Aniceto Fernández Fernández y David Quindós Vázquez, fueron identificados por la Guardia Civil en 1942 como enlaces de los grupos de resistencia a la Dictadura tras dar un golpe económico en las inmediaciones de Arganza. Todos ellos fueron detenidos y trasladados a la prisión de partido de Ponferrada, siendo procesados el 24 de marzo de 1942.

El día 12 de mayo fueron sometidos a un consejo de guerra que les condena a la pena de muerte, acusados de un delito contra la seguridad del Estado. El 21 de mayo fueron fusilados y enterrados en el cementerio del Carmen. En el caso de David Quindós y Aniceto Fernández, lo serían en la zona 6ª, fila 5, sepultura nº 2, gracias al pago de las sepulturas por parte del propio Juzgado militar. Por su parte, José Canedo Fernández y Antonio Fernández Guerrero fueron enterrados en el Cementerio Civil en la parte sur del mismo al lado de la pared y en posición de Oeste a Este.

El cementerio del Carmen

Los cambios sufridos en este cementerio y el posterior vaciado del mismo, hace que los técnicos de la ARMH sean prudentes sobre los resultados de la intervención arqueológica que se llevará a cabo a partir de este miércoles.

Y es que el cementerio del Carmen, que fue de titularidad de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encina, sufrió una saturación a partir de 1950. Tres años después el pleno del Ayuntamiento aprobó la construcción del nuevo camposanto en Montearenas pero sufrió un retraso y debido a ello, una de las partes empleada para realizar enterramientos fue la destinada a cementerio civil, «que hemos comprobado a través de los registros del propio archivo parroquial», señalan desde la ARMH.

 Finalmente, el camposanto fue clausurado en noviembre de 1965, estableciendo un plazo legal de diez años para realizar la “monda”. Durante este tiempo, finalmente la Parroquia cede de manera totalmente gratuita de la mayor parte del mismo, excluyendo la parte que ocupa la capilla y los terrenos adyacentes, donde hoy en día se localiza el Albergue de peregrinos “San Nicolás de Flue”, inaugurado en 2004.

A pesar de esta información y contrastando la misma con la correspondiente a las víctimas, «creemos firmemente que los restos mortales de José Canedo Fernández y Antonio Fernández Guerrero, pueden continuar en el mismo lugar en el que fueron enterrados, junto a la pared sur de la parte civil del antiguo cementerio del Carmen de Ponferrada, ya que en esa zona concreta no existieron enterramientos posteriores a la inhumación de los restos mortales de los mismos», concluyen desde la asociación.