El horror de Mauthausen se traslada al Museo del Bierzo

La ARMH organiza una exposición sobre las vivencias del represaliado republicano interno en los campos de la muerte nazis

Exposición sobre el fotógrafo de Mauthausen, Francesc Boix, en Ponferrada./César Sánchez
Exposición sobre el fotógrafo de Mauthausen, Francesc Boix, en Ponferrada. / César Sánchez
D.ÁLVAREZPonferrada

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) inauguró hoy en el Museo del Bierzo la exposición sobre Francesc Boix, conocido como el fotógrafo de Mauthausen. La muestra presenta la historia del horror sufrido por los más de 9.000 deportados republicanos españoles a los campos de concentración y exterminio durante la II Guerra Mundial. La exposición fotográfica se completa con dos dioramas elaborados por la Asociación Berciana de Modelismo que reflejan, por un lado, la barbarie nazi y, por otro, la Guerra Civil Española, con la representación de una exhumación de una fosa común del franquismo.

En ese sentido, la muestra pretende mantener viva la memoria de este voluntario del Ejército Republicano durante la Guerra Civil Española, que se exilió a Francia al término del conflicto y cayó prisionero de las fuerzas alemanas que invadieron el país galo en 1940. Tras su captura, el fotógrafo ingresó en el campo de concentración de Mauthausen el 27 de enero de 1941 con el número de preso 5.185.

La muestra, comisariada por Benito Bemejo, también fija su mirada en los 12 deportados de origen berciano que figuran en las entradas del libro 'Españoles deportados a los campos nazis', escrito por el propio Bermejo junto a Sandra Checa. De los 9.329 prisioneros españoles en los campos de la muerte, sólo sobrevivieron 3.809, el 41 por ciento de los que entraron.

El fotógrafo del horror

Respecto a las imágenes, los fuertes lazos políticos entre los españoles prisioneros fueron los que permitieron camuflar el material fotográfico y sacar los negativos de las instantáneas tomadas por los propios jerarcas nazis en los paquetes de comida que les suministraban a los obreros de una cantera. Tras la liberación de Mauthausen en 1945, el catalán se apodera de la cámara Leica que usaban los alemanes y que se convertirá a partir de entonces en su arma más efectiva contra los enemigos.

Boix ejerce de reportero durante los días inmediatos a su liberación. Testimonia con sus fotografías escenarios como el primer congreso de los comunistas españoles deportados celebrado en las duchas y el impresionante trabajo de la agonía y muerte de Ziereis, comandante del campo. Las instantáneas del fotógrafo catalán fueron de gran utilidad como prueba durante el desarrollo de los juicios de Nüremberg, donde fue el único testigo español.

Tras la guerra, Boix trabajó en París como reportero fotográfico de publicaciones de tipo comunista como la revista 'Regards' o los periódicos 'Ce Soir' y 'L'Humanité'. Tan sólo cinco años después de su liberación, en 1951, murió a la temprana edad de 30 años, afectado por los estragos que causó en su cuerpo la estancia en los campos del horror.

Su legado se transformó en el año 2000 en un documental dirigido por Llorenç Soler, producido por Oriol Porta y en el que también participa el investigador Benito Bermejo. El documental, que reúne los testimonios de muchos compañeros de Boix, recibió varias distinciones y fue candidato a los Premios Emmy internacionales en el año de su estreno.

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