Los restos hallados en el castro de la Peña del Hombre señalan que estuvo habitado en el siglo II a.C.

Imagen de las excavaciones realizadas en el castro de la Peña del Hombre.
Imagen de las excavaciones realizadas en el castro de la Peña del Hombre. / César Sánchez

Los investigadores destacan la singularidad del yacimiento por su «excepcional estado de conservación»

D.ÁLVAREZPriaranza del Bierzo

Los restos hallados durante las excavaciones que se llevaron a cabo el verano pasado en el castro de la Peña del Hombre, situado en la localidad de Paradela de Muces, en el término municipal de Priaranza del Bierzo, señalan que el asentamiento estuvo habitado a lo largo del siglo II a.C., según reveló el director científico de las excavaciones, Jesús Celis, durante la presentación de los resultados de la primera campaña de excavaciones que tuvo lugar en la tarde de hoy en el Castillo de Cornatel. Los trabajos en la zona, que se retomaron en el día de ayer, permitirán a los investigadores concretar más aspectos sobre la vida de los pobladores de estos asentamientos que no guardan relación con la explotación romana de Las Médulas.

Tras cotejar los datos obtenidos durante la investigación arqueológica que se llevó a cabo en la zona en el mes de agosto de 2016 y efectuar los correspondientes análisis de laboratorio, los investigadores concluyeron que el castro, cuyo origen se vinculó en primer lugar a la época de la conquista romana y más tarde a las construcciones de la Edad de Bronce, “repite patrones similares a otros castros astures de la Segunda Edad de Hierro”, como el Castrelín de San Juan de Paluezas o el Cerco de la Corona de Borrenes. Esto permite aventurar que la ocupación se produjo en una “etapa cultural única, no muy dilatada en el tiempo”.

En ese sentido, los restos de ganado ovicaprino analizados con la técnica del carbono 14 apuntaron al año 140 a.C., lo que lo sitúa en un período similar al de otros asentamientos de la zona. Según los análisis del profesor de la Universidad de León (ULE), Carlos Fernández, el ganado ovino y caprino era el más numeroso en la zona, seguido del bovino y con una escasa presencia de cerdos. Las excavaciones no hallaron restos de fauna silvestre cazada, lo que inclina a los investigadores a pensar que se trata de un asentamiento formado por una sociedad eminentemente agraria y ganadera, integrada por un centenar de personas y que se organizaba de manera autárquica.

El alcalde de Priaranza (I), junto al director científico de las excavaciones, Jesús Celis, durante la presentación de los resultados de los restos. / César Sánchez

En cuanto al “excepcional estado de conservación” del yacimiento, Celis señaló que la “escasa intervención posterior” y su “ubicación extrema”, en una cota superior a los 1.100 metros de altura, permiten observar el yacimiento “como lo dejaron”. En esa línea, el investigador apuntó que el emplazamiento podría haber sido abandonado por sus pobladores, aunque prefirió esperar a los resultados de la actual campaña de investigación para confirmar la hipótesis. “Todavía es pronto para llegar a conclusiones extensas, pero podemos hacer valoraciones provisionales”, explicó.

Los resultados de la primera campaña de excavaciones forman parte desde hoy de una exposición conformada por seis paneles en los que se explican los avances de las investigaciones en este castro y la forma de trabajar en el mismo. La muestra pretende acercar a los visitantes a un asentamiento desconocido y situado en un entorno agreste, por lo cual los responsables de la Fundación Las Médulas decidieron ubicarla en otro de los enclaves patrimoniales del municipio de Priaranza y situado a escasos kilómetros del yacimiento, como el Castillo de Cornatel.

Los restos descubiertos

El castro de la Peña del Hombre se estructura en cinco estancias diferenciadas, rodeadas por una muralla de tres metros de ancho y que en algunos puntos alcanza los cuatro metros de altura. El perímetro de esta muralla, de una longitud de casi 300 metros, delimita un espacio interior de menos de media hectárea, que estuvo totalmente ocupado por construcciones.

Al respecto, el director del equipo de trabajo, Antonio Trigo, señaló que uno de los cinco espacios en los que se estructura el interior del castro cumplía la función de espacio de tránsito o calle. A cada lado de esta estancia se levantan dos estructuras con dos estancias cada una. La más exterior serviría de vestíbulo o de corral mientras que la interior, de unos 12 metros cuadrados de superficie, cumpliría la función de vivienda.

En referencia a la muralla exterior, Celis señaló la existencia de una “gran estructura tubular” al este del yacimiento, lo que podría revelar la existencia de una torre, cuyas funciones aún quedarían por descubrir. En cualquier caso, Celis recalcó que, tanto la muralla como la torre, ofrecen una idea de la “obsesión por ser visibles” que tenían los pobladores del enclave.

En cuanto a los objetos hallados, la mayoría son útiles de cocina, aunque también se ha encontrado una cerámica celtibérica decorada. Molinos y afiladeras son los principales restos pétreos, mientras que los restos metálicos están representados por tres pequeñas placas perforadas de bronce y un broche decorativo del mismo material. Los investigadores no hallaron presencia de hierro ni de elementos de defensa.

Una exposición en el Castillo de Cornatel explica el proceso y los resultados. / César Sánchez

Segunda fase

La segunda fase de las actividades arqueológicas en el castro de la Peña del Hombre tuvo su inicio en la jornada de ayer con la llegada del equipo de arqueólogos que trabajará durante un mes en la zona. En esta primera quincena, se contará con 12 voluntarios de diferentes universidades españolas, así como colaboradores de instituciones. Los trabajos se extenderán hasta el 2 de septiembre.

Al respecto, la secretaria de la Fundación Las Médulas, Jimena Martínez, celebró que el proyecto para excavar la zona, que calificó de “muy interesante”, tenga una segunda fase este año, ya que el trabajo del equipo de arqueólogos permitirá completar el discurso histórico sobre los distintos asentamientos en la zona de Las Médulas.

Por otro lado, Martínez recordó que la legislación de Patrimonio establece que los restos hallados deben mantenerse en depósito en el Museo de León, donde los investigadores realizan las tareas de documentación, análisis y restauración. Pese a ello, la secretaria de la fundación, abrió la puerta a que los hallazgos puedan formar parte de una exposición en la comarca del Bierzo.

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