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Asaja pide que agricultores activos bercianos puedan recibir ayudas por los daños por heladas

Heladas en perales del Bierzo.
Heladas en perales del Bierzo. / César Sánchez
  • Consideran que de no ser así provocaría un retroceso en el sector agroalimentario de «consecuencias impredecibles» que se trasladaría rápidamente al empleo y desarrollo de la comarca

La organización agraria Asaja ha remitido una carta a la consejera de Agricultura de la Junta de Castilla y León en la que propone que se haga una excepción en el Bierzo respecto a la profesionalidad que se exija para percibir ayudas compensatorias de los daños provocados por sequía y heladas, puesto que en la comarca, si se mantiene el principio de que las ayudas han de ir destinadas exclusivamente al agricultor profesional, se dejaría fuera de estos apoyos a la mayoría de los productores del Bierzo. «Esta circunstancia, un año como el actual, donde precisamente es en esta comarca donde se ha producido el mayor porcentaje de daños, provocaría un retroceso en el sector agroalimentario de consecuencias impredecibles, que se trasladaría rápidamente al empleo y al desarrollo de la comarca», apunta José Antonio Turrado, secretario general de Asaja.

Y es que para la organización, en el Bierzo las explotaciones son pequeñas en tamaño y muy atomizadas, con infraestructuras obsoletas, lo que dificulta una dimensión suficiente para dar cabida a una explotación profesional y, por tanto, la mayoría de los cultivadores tienen otras fuentes de ingresos principales respecto a las rentas agrarias; la mayoría de las explotaciones son de un monocultivo, es decir, apenas hay diversificación del riesgo; la industria agroalimentaria, con figuras de calidad, tiene un elevado peso específico, y depende casi al cien por cien de las producciones locales; y la comarca padece una crisis industrial y minera que ha llevado a muchos habitantes a obtener rentas agrarias como complemento al sustento familiar.

Con todo ello, Asaja propone que puedan percibir ayudas todos los productores que acrediten disponer de una explotación que conste en los registros oficiales, y que le proporcione una renta agraria neta, en el cómputo medio de tres años, de al menos el 25 por ciento de sus ingresos netos totales.