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Ingresa en prisión del presunto agresor de Bembibre mientras se busca a los cómplices

El detenido sale del juzgado de Ponferrada para ser introducido en el coche patrulla de la Guardia Civil que lo traslada a la prisión de Mansilla de las Mulas.
El detenido sale del juzgado de Ponferrada para ser introducido en el coche patrulla de la Guardia Civil que lo traslada a la prisión de Mansilla de las Mulas. / C. Ramos
  • Según ha explicado la abogada de la víctima, «no se han detenido todavía porque no saben quien son» / La abogada considera que el acusado es culpable de un delito de violencia de género

Tras la detención en la noche del miércoles del presunto agresor a una mujer en Bembibre, este jueves han declarado tanto el acusado como la denunciante. Declaraciones que han servido para que el juez haya determinado el ingreso inmadiato en prisión del acusado, Iván Rico González como «presunto autor de los delitos de detención ilegal y quebrantamiento de condena derivado de la violencia sobre la mujer».

    La declaración de la denunciante ha servido para que Ministerio Fiscal y la abogada de la víctima vieran pruebas suficientes de la implicación del acusado en el crimen. Del mismo modo lo ha visto el juez que ha decidido que el acusado debe entrar en prisión después de oír los testimonios de ambas partes. El primero fue el de ella, el de la denunciante, quien en primera instancia se negó a prestar declaración por sentirse «desprotegida», según ha relatado su abogada. Aunque finalmente, sí que acabó dando su testimonio.

    «Ella hizo un relato detallado y muy doloroso de todo, de cómo sucedió todo, desde que salimos de aquí del juzgado hasta que la secuestraron en su domicilio. Fue un relato desgarrador. Tuvimos que hacer dos paradas, dos recesos, porque era inconsolable el llanto», detalla la letrada.

    En la declaración de la mujer, se aportan detalles que, según su defensora, suponen una evidencia de la culpabilidad de su expareja. «Ella reconoció un pantalón de chándal, en la persona del agresor, y unos playeros negros con unas bandas rojas», explica. «El Ministerio Fiscal le preguntó a él si tenía unos playeros de ese tipo y dijo que sí. Y le preguntó que en qué fecha los había adquirido y dijo que los había adquirido en marzo o abril, una de las veces que salió de prisión», refiere. «era correcto porque ella dijo que no los conocía, que eran unos playeron que él no tenía cuando estaban juntos», aclara. «Entonces ahí quedó claro que era él», afirma la abogada.

    Tras el relato de la mujer, prestó declaración el acusado. «Negó absolutamente los hechos», narra la letrada de la acusación. «Dijo que a esa hora estaba en su domicilio, que había estado en su cama desde las nueve de la noche hasta las nueve de la mañana, que no se había movido y que además estaba su madre y un hermano y lo podían decir», añade. Algo que coincide con la versión de la mujer. «Y también ella reconoció, dio datos de los playeros y los pantalones de las otras dos personas que fueron las que la secuestraron y las que luego, con la orden de él de ir a dejarla en las vías, la llevaron», cuenta. «Eran unos playeros y unos pantalones vaqueros», explica la abogada.

    Los secuestradores siguen libres y sin identificar

    Según ha explicado la abogada de la víctima, «no se han detenido todavía porque no saben quien son, yo creo que están intentando atarlo bien para saber quiénes eran», entiende.

    La letrada reconoce la importancia para su causa la detención de estas dos personas que son una parte fundamental para el esclarecimiento de los hechos: «Para nosostros es clave, es esencial que se les detenga, porque evidentemente es un paso hacia adelante, es una prueba», afirma. «Yo creo que sí que es importante dar con estas personas, porque incluso igual podrían llegar a declarar. Incluso podrían llegar a contar lo que pasó», dice.

    En caso de que se logre dar con los supuestos cómplices del acusado, la defensora de la víctima no tiene dudas sobre los delitos que se les imputarían: «Podrían ser culpables de secuestro y del resto cómplices».

    La abogada, en su reconstrucción de lo sucedido, tiene claro que hubo una clara organización orquestada por el acusado: «Él estaba en su casa y mi clienta también lo dice. Ella estaba en su domicilio y quienes la secuestraron fueron dos personas que no conocía. Fueron ellos quienes la llevaron al domicilio de él», explica. «Él no se movió, es muy inteligente, él sabía perfectamente que él llevaba una pulsera con GPS, entonces sabía que si se movía a Fabero iba a quedar rastro y si luego se movía de su domicilio a la estación de tren también iba a quedar rastro», refiere. «Lo tenía todo requetepensado. Con premeditación y alevosía. Y evidentemente, para que no quedara rastro, quien lo hicieron fueron esas otras dos personas», añade.