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La Reserva de la Biosfera de los Ancares busca en su décimo aniversario «afianzar el proyecto» y superar la «parálisis»

La Reserva de los Ancares busca superar la parálisis y afianzar el proyecto en su décimo aniversario
  • El espacio protegido espera el visto bueno de la Unesco para continuar de la mano del Consejo Comarcal del Bierzo los proyectos de desarrollo sostenible puestos en marcha en esta primera década

A pocos días de que se cumpla el décimo aniversario de la declaración por parte de la Unesco de la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses, los responsables de este espacio protegido, que ocupa una superficie de 57.000 hectáreas en la comarca del Bierzo, se mantienen a la espera de recibir el aprobado del organismo de Naciones Unidas al informe preceptivo que recopila los proyectos, programas e iniciativas llevados a cabo en esta primera década de actividad. El alcalde de Vega de Espinareda y presidente del consorcio que gestiona la reserva, Santiago Rodríguez, subraya la importancia de seguir con el plan estratégico de la reserva como plataforma para “afianzar el proyecto” y superar la “parálisis” que ha marcado esta nueva etapa en la que el Consejo Comarcal del Bierzo ha entrado a formar parte del órgano de gestión del espacio protegido.

En este sentido, el presidente del consorcio insiste en la necesidad de “mantener el ritmo de consecución de los logros de la Reserva de la Biosfera, dar continuidad a los proyectos que ya existen para aprovechar los recursos de la zona y seguir implicando a la población”. “Tenemos ganas de continuar, de que la actividad vuelva a ponerse en marcha para tener una Reserva de la Biosfera para mucho tiempo”, explica el presidente del consorcio, que asegura que “las buenas perspectivas aseguran la continuidad del organismo” más allá de la incertidumbre sobre su futuro económico. En esa línea, Rodríguez recuerda que el aprobado de la Unesco al documento presentado por la reserva y elaborado por el catedrático de la Universidad de Valladolid, Julio Díez Casero, es “un simple trámite” aunque admite que están “pendientes” de la notificación. “Hemos recopilado toda la información necesaria y ahora sólo falta el visto bueno del comité científico que analiza el informe”, explica.

La Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses fue reconocida por el organismo de Naciones Unidas para la Educación, la Cultura y la Ciencia el 27 de octubre del 2006 y abarca la totalidad de los terrenos de los municipios bercianos de Candín, Peranzanes, Vega de Espinareda y Villafranca del Bierzo. Diez años después de la declaración, Rodríguez destaca el grado de cumplimiento del plan estratégico para impulsar el desarrollo económico sostenible de la zona como el gran logro de la reserva. “Hemos cumplido con los objetivos que nos marcábamos. La reserva está implantada en el territorio y la gente la puede identificar perfectamente”, explica Rodríguez, que avanza que los responsables del espacio protegido ya han empezado a trabajar con otras organizaciones para que la marca medioambiental pueda ser reconocida fuera de su propio territorio.

En cuanto a los proyectos puestos en marcha en la última década, Rodríguez destaca las iniciativas en favor de la ganadería extensiva, que han cristalizado en la creación de la asociación Agarbale, como punta de lanza de la acción impulsada desde la reserva. “Hay otros temas que ya están en marcha, a los que queremos dar continuidad. Proyectos que tienen que ver con la castañicultura, con el sector turístico y con los aprovechamientos forestales. Son proyectos ya iniciados, pero que, en estos momentos, debido a la falta de un gerente, tenemos que tener un poco paralizados”, explica Rodríguez, que lamenta los “problemas burocráticos” a los que tienen que enfrentarse los responsables de la reserva para poner los proyectos en marcha. “Se nos llena la boca con la protección de las zonas rurales. Pues ésta es una zona rural con vitola y la realidad es que la legislación prácticamente coarta todas las posibilidades que tenemos”, lamenta, y asegura que “habría que contemplar posibilidades más ligeras para ser consecuentes con la situación de la zona”.

La Ciuden y el Consejo Comarcal

La falta de gerente y la consecuente parálisis administrativa a las que alude el presidente del consorcio son consecuencia de la renuncia de Ciuden a formar parte del organismo. En enero del año pasado, la fundación rescindió los convenios de colaboración con el consorcio, lo que provocó un agujero financiero en la reserva. “Ciuden se hacía cargo de la gerencia, era la que pagaba al gerente, en una palabra”, reconoce Rodríguez. Tras la entrada, en marzo de este año, del Consejo Comarcal del Bierzo en el órgano de gestión del espacio protegido, su presidente espera que la institución comarcal aporte “aire nuevo” para alcanzar los objetivos del plan estratégico. “Es el organismo que debe pilotar una reserva de este tipo”, opina Rodríguez. “Tenemos que definir la aportación de cada participante del consorcio y lo haremos en una reunión que tendrá lugar en las próximas semanas”, avanza el también alcalde de Vega de Espinareda, que cuenta con el “compromiso” del Consejo Comarcal para aportar la misma cantidad que aporten en conjunto los cuatro ayuntamientos implicados.

Potenciar el sello de calidad

Al respecto, el presidente del Consejo Comarcal del Bierzo, Gerardo Álvarez Courel, explica que la entrada de la institución en el órgano de la gestión de la reserva aporta “seguridad jurídica” y evita que el consorcio se vea en riesgo de desaparecer. “Nuestra labor consistirá en coordinar y llevar la voz del consorcio a otros estamentos, aprovechando nuestro contacto directo con otras administraciones”, explica Álvarez Courel, que reconoce que “el Consejo no podrá aportar económicamente lo que aportaba la Ciuden”.

En ese sentido, el presidente comarcal asegura que “el objetivo es ir funcionando con un poco menos” y explorar las “fuentes de ingresos propias” de la reserva, con el objetivo final de que pueda “autoabastecerse”. En esa línea, Álvarez Courel apuesta por potenciar el sello de calidad de los productos con origen en la zona de la reserva. “De la misma manera que la Denominación de Origen Bierzo y las Indicaciones Geográficas Protegidas cobran una cantidad por cada producto que etiquetan, la reserva también tiene que ser celosa con su sello”, apunta.

Situación de estancamiento

Entre los municipios que forman parte de la reserva, las opiniones sobre la repercusión de las actividades emprendidas desde el espacio protegido varían. Así, el alcalde de Candín, José Antonio Álvarez Cachón, lamenta que “la influencia de la reserva en los ayuntamientos se ha notado poco o nada”. Álvarez Cachón destaca que la trayectoria de la reserva ha estado marcada por “dos etapas”. “En la primera, la Ciuden era quien tomaba las riendas y tuvimos cierto alcance fuera del entorno de la reserva, incluso nos llegaron a poner de ejemplo”, recuerda. En cambio, describe la etapa que arranca con la entrada del Consejo Comarcal en el consorcio de la reserva como “situación de estancamiento”. “Tenemos que ver qué se puede hacer porque los ayuntamientos no podemos hacer muchos esfuerzos, tenemos necesidades muy básicas para los vecinos que hay que cubrir”, explica. En ese sentido, el regidor considera que “la reserva va a estar ahí pero no va a aportar casi nada, a menos que alguna administración se involucre de manera seria para dar impulso a los proyectos”.

Fijar población, el gran objetivo

Desde Peranzanes, su alcalde, Vicente Díaz, subraya, en cambio, que “no cabe duda de que pertenecer a la reserva ha sido positivo para la imagen del municipio”. "Los ayuntamientos hemos tenido alguna ayuda para mejorar cosas”. “Hay que seguir en la línea de potenciar el medio rural, porque en el monte es donde está el futuro de la creación de empleo para estos municipios”, explica el regidor, que coincide con Álvarez Cachón a la hora de señalar que “sin ayudas no se podrá fijar población”. En cuanto a los proyectos puestos en marcha en la última década, Díaz resalta las iniciativas en beneficio de los ganaderos puestas en marcha por Agarbale y apuesta por fomentar pequeñas empresas y explotaciones en sectores como la apicultura o la fabricación de quesos.

En la misma línea, por parte del Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo, la concejala de Medio Ambiente y representante del consistorio en el consorcio de la reserva, María Luisa Blanco, hace una “valoración positiva” de la repercusión de la figura de protección en el municipio. “Se ha reforzado la puesta en valor de la zona más montañosa del municipio con los proyectos que se han impulsado”, asegura.

“Hay mucha gente joven que quiere volver al pueblo, nos gustaría conseguir que se fije población porque pretendemos que estos pueblos vuelvan a cobrar vida”, explica la teniente de alcalde, que adelanta que la reserva tiene entre sus objetivos a corto plazo poner en marcha un proyecto relacionado con el turismo y una iniciativa “en ciernes” que tiene que ver con el cultivo de la castaña. “Estamos por continuar con la labor, para que siga creciendo la reserva, para que sea importante dentro de la vida de nuestros municipios”, resume Blanco.