Elbierzonoticias

Pittacum expande su mercado internacional con el desembarco en Francia, Rusia, Estonia y Australia

El vicepresidente del grupo Tierras Gauda, Antón Fonseca (C), junto al director general del grupo, Enrique Costas (D), y el director técnico de Bodegas Pittacum, Alfredo Marqués (I)
El vicepresidente del grupo Tierras Gauda, Antón Fonseca (C), junto al director general del grupo, Enrique Costas (D), y el director técnico de Bodegas Pittacum, Alfredo Marqués (I) / César Sánchez
  • La bodega del Grupo Terras Gauda lanza al mercado un nuevo tinto, Val de la Loba, con la intención de recuperar los caldos singulares de los viñedos centenarios

Los responsables de Bodegas Pittacum, la empresa perteneciente al Grupo Terras Gauda con sede en el municipio berciano de Arganza, anunciaron hoy los nuevos mercados en los que la bodega tendrá presencia a partir de 2016. Se trata de Francia, Rusia, Estonia y Australia, que se suman a otros países como Alemania, Bélgica, Suiza o China, donde la empresa ya comercializa sus vinos. Además, la bodega presentó hoy su nuevo tinto, Val de la Loba, un “vino singular”elaborado en unos viñedos centenarios del paraje que lleva el mismo nombre, y un nuevo espacio para la celebración de eventos.

El desembarco en cuatro nuevos países supone “un importante espaldarazo a la estrategia de internacionalización de Pittacum”, tal y como explicó el director general del Grupo Terras Gauda, Enrique Costas. Las exportaciones suponen el 32 por ciento del total de ventas de la bodega, que cada año coloca en el mercado un total de 253.000 botellas.

Esta expansión internacional ha repercutido en la facturación global de la bodega, que se ha incrementado un 7,5 por ciento con respecto al año pasado. Al respecto, Costas aseguró que el mercado del vino ha sufrido “un repunte sostenido del consumo en todos los órdenes, incluso la hostelería, a partir del segundo semestre de 2014 y que se ha confirmado en 2015”.

Una vendimia difícil

Con respecto a las condiciones en las que se está efectuando la vendimia de este año, el director técnico de Bodegas Pittacum, Alfredo Marqués, reconoció que “ha sido un año con cierta dificultad, con un verano caluroso y seco y una primavera con mucha lluvia”, lo cual causó “incertidumbre” sobre el resultado de la campaña. Una vez llegados a la mitad de la vendimia -”aún nos quedan ocho o diez días de recoger mencía”, explicó Marqués-, los responsable de la bodega se dan por satisfechos. “El aval de las viñas centenarias del Bierzo ha garantizado los recursos hídricos para la maduración óptima de la planta”, explicaron.

Pese a los buenos resultados finales, el director técnico de Pittacum admitió que la mala climatología ha provocado una disminución en la producción, que cifró en el 15 por ciento con respecto a la campaña pasada. En ese sentido, Marqués valoró el trabajo de los viticultores profesionales con los que trabaja la bodega a la hora de ofrecer mayores cuidados a los viñedos para evitar pérdidas de mayor volumen. Con respecto a la variedad garnacha tintorera, con la que la bodega elabora su vino La Prohibición, Marqués adelantó que la vendimia se iniciará “después del puente del Pilar”.

Val de la Loba

Los responsables de Pittacum presentaron hoy en sociedad a la nueva creación de la bodega, un vino tinto que lleva por nombre Val de la Loba y que se elabora a partir de la uva vendimiada en una parcela concreta, de entre las 220 con las que cuenta la empresa, situada en un paraje con el mismo nombre y que aparece reflejado mediante sus coordenadas GPS en la etiqueta de la botella. “Queremos recuperar la identidad de esos vinos que procedían de un lugar especial”, explicó Marqués, que señaló que las tendencias del consumo, especialmente en el extranjero, exigen de la elaboración de este tipo de “vinos singulares”.

Val de la Loba se elabora a partir de la variedad autóctona mencía, de una manera que el director técnico de la bodega definió como “ancestral y artesanal”. Las uvas enteras, sin raspón, se pisan de manera natural en depósitos pequeños de 3.000 kilogramos. La posterior fermentación se produce de manera natural, casi sin intervención enológica, y más tarde el vino descansa durante 12 meses en una barrica usada de madera de roble.

El resultado es un vino “intenso, elegante y complejo, con la madera escondida, equilibrado en boca, denso, suave, fresco y con final largo, para beberlo a sorbos pequeños y disfrutarlo”, explicó Marqués. La primera añada del nuevo vino tendrá una producción de 15.000 botellas, que los responsables de la bodega esperan duplicar de cara al año que viene.

Nuevo espacio para eventos

Aprovechando la presentación del nuevo vino, los responsables de la bodega dieron por inaugurado el nuevo espacio para eventos, con capacidad para 300 personas, que han instalado en el entorno de la bodega, en una zona rodeada por viñedos. Se trata de un “viejo proyecto” de la empresa, explicó Costas, que pretende dotar de “visibilidad” a la bodega en su zona de origen y que Pittacum emprende de la mano de la empresa Cat&Rest. “Queremos que la gente del entorno pueda realizar aquí sus actividades, dar a conocer lo que aquí hacemos y poner en valor la bodega y su entorno”, añadió el director general del grupo.

En ese sentido, la intención de la bodega es que el espacio sirva de “punto de encuentro” para acoger actos de empresa, reuniones familiares o bodas, así como una programación de actividades culturales a partir de la primavera. Además, Pittacum ha puesto en marcha un programa de visitas diarias para que los interesados conozcan la filosofía y los procesos de elaboración del vino. “Nuestra actividad no es deslocalizable, tenemos vocación exportadora, pero con las raíces en la zona”, resumió Costas.