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Los vecinos pasan la noche en alerta

  • La alcaldesa de Fabero reconoce que los habitantes de San Pedro de Paradela han pasado la madrugada con el miedo en el cuerpo tras regresar a sus casas debido a los rescoldos que todavía quedaban del fuego

Ha sido una noche larga, muy larga para los vecinos de San Pedro de Paradela en el municipio de Fabero que han pasado la noche en alerta y con el miedo en el cuerpo después de ver como el fuego cercaba sus viviendas y acababa con algunas de sus propiedades en la que guardaban sus enseres de labranza. Una angustia a la que ha puesto un poco de calma la llegada de la lluvia a las ocho de la mañana lo que ha traído a los vecinos un poco de alivio ante un panorama desolador en el que el fuego ha dejado su huella.

"La gente ha pasado la noche en alerta, es verdad que a las 8.10 se nos ha puesto a llover y eso ha traído más calma y tranquilidad a pesar de que los vecinos estaban en sus casas", explica la alcaldesa de Fabero, Mª Paz Ramón, que ha estado en todo momento apoyando a los vecinos y siguiendo la evolución del incendio.

Ramón, todavía afectada por el cansancio y la preocupación de una intensa noche, asegura que los habitantes de esta localidad han contado minuto a minuto con el apoyo de sus familiares y reconoce que han pasado la noche en estado de alerta porque a pesar de que sí es verdad que pudieron regresar a sus casas tras ser evacuados en un primer momento todavía había muchos rescoldos del gran incendio que les cercaba.

"La mayoría de la gente que vive en San Pedro de Paradela tiene a los hijos y familiares en Fabero y estuvieron muy pendientes, han estado los hijos allí con ellos, han pasado la noche en alerta porque la situación todavía era tensa, porque todavía había muchos rescoldos, de fuegos al lado de las viviendas" recalca la regidora que todavía relata angustiada un episodio que marcará la historia del municipio como uno de los fuegos más virulentos y voraces de cuantos se recuerdan en la zona.

"No quiero ni imaginarme la situación que vivieron ayer los vecinos que estaban allí, tuvo que ser agónica", recalca.