El Ministerio de Medio Ambiente rechaza instalar una central en el río Ancares por el impacto ambiental en la Reserva

Río Ancares.
Río Ancares.

Considera que tendrá efectos negativos sobre la calidad de las aguas, el paisaje, los hábitats y las especies

ELBIERZONOTICIASPonferrada

El Ministerio de Medio Ambiente rechaza la instalación de una central en el río Ancares por las consecuencias negativas que tendría en la Reserva de la Biosfera. De esta forma, la Secretaría de Estado formula la declaración de impacto ambiental desfavorable para el proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico de 11.000 litros y una producción prevista de 10,9 Gigawatios, según publica este viernes el Boletín Oficial del Estado (BOE).

El proyecto denominado Salto de Ocedo está promovido por la empresa Suma de Energías que pretende el aprovechamiento del caudal en los términos municipales de Vega de Espinareda y Arganza, así como la instalación y explotación de la infraestructura eléctrica necesaria para la evacuación de la energía generada.

La iniciativa desarrolla la construcción de una minicentral fluyente, es decir, que deriva una parte del caudal del río para ser turbinado en la central y lo devuelve aproximadamente 3,8 km aguas abajo. Para ello, se prevé construir un azud de derivación en el río Ancares, tal y como recoge el BOE.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, y a la vista de las alegaciones presentadas en contra tanto por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, el servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León y de diferentes colectivos conservacionistas de la comarca, entiende que la construcción de la central «previsiblemente causará efectos negativos significativos sobre el medio ambiente», concretamente sobre la calidad de las aguas del río, sobre el paisaje, hábitats y especies de la Reserva de Ancares, y considera, además, que las medidas previstas por el promotor «no son una garantía suficiente de su completa corrección o su adecuada compensación».

El proyecto para la construcción de una central en el río Ancares cuenta, además, con una importante oposición vecinal. A las alegaciones presentadas se suman las de diez particulares apoyadas por más de mil firmas recogidas entre los habitantes de zona contra el impacto ambiental que supondría.

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