El fuego arrasa en el Bierzo desde el año 2000 más de 68.000 hectáreas con 15 grandes incendios

Superficie afectada en el incendio de Fabero del año pasado./César Sánchez
Superficie afectada en el incendio de Fabero del año pasado. / César Sánchez

Un estudio realizado por un alumno de la Escuela de Ingeniría Agraria de Ponferrada refleja que la mayor parte de los incendios son intencionados

ELBIERZONOTICIASPonferrada

La comarca del Bierzo ha registrado desde el año 2000 y hasta 2015 un total de 15 grandes incendios forestales con una superficie media quemada de 991,95 hectáreas, unas 120 menos que la media de los grandes incendios en el noroeste de España (1179,83 hectáreas). Es uno de los datos recogidos por el proyecto 'Caracterización de los incendios forestales en el Bierzo en el siglo XXI, realizado por Pablo Puente Sobredo -Graduado en Ingeniería Forestal y del Medio Natural por la ESTIA-Ponferrada y Técnico de Apoyo en el Centro Provincial de Mando y en la Base de Helicópteros de Cueto de la Junta de Castilla y León, dentro del programa de prácticas de la Junta de Castilla y León con la ESTIA-Ponferrada-, que ha analizado un total de 4.171 siniestros ocurridos durante los últimos 15 años.

El estudio concluye que el número de conatos en la comarca tiende a aumentar, sobre todo en los meses de verano, mientras el número de incendios tienden a descender. El porcentaje de conatos e incendios es similar en el último cuatrienio estudiado (2012-2015) y el promedio anual de conatos es de 95 y el de incendios 166.

En cuanto a la superficie arbolada quemada la tendencia es ascendente y ocurre lo contrario con la no arbolada. En total, la superficie quemada ha sido de 68.089 hectáreas, de las cuales el 13 por ciento son arboladas y el 86 por ciento no arboladas. Por otro lado, la superficie media quemada en cada incendio es de 14,47 hectáreas, aunque en el último cuatrienio se ha producido un descenso importante, lo que, a juicio del estudio, pone de manifiesto «una mejora en la disposición geográfica y temporal de los medios de lucha contra incendios».

El proyecto de Pablo Puente también concluye que los meses con mayor número de siniestros y superficie quemada son marzo, agosto y septiembre, mientas que las horas del día con mayor número de igniciones son las 16:00 y las 17:00 horas, cuando las condiciones meteorológicas suelen ser más propicias para la propagación. Asimismo, destaca la existencia de un porcentaje importante de incendios nocturnos en la época de peligro alto, «lo que guarda una relación clara con la intencionalidad».

En ese sentido, la intencionalidad es la causa más habitual de incendios en el Bierzo, seguida de las negligencias. En el periodo de estudio, un 57 por ciento de los fuegos han sido intencionados, un porcentaje que ha aumentado hasta el 70 por ciento en los dos últimos cuatrienios.

En relación a la tipología de detección de incendios, el proyecto revela que son los puestos de vigilancia fija los que más detectan los fuegos. «Se observa además un incremento sostenido del porcentaje de incendios detectados por particulares, comunicados a través del teléfono de emergencias 112, lo que parece indicar una mayor concienciación de la población con la problemática de los incendios forestales», apunta el estudio.

Por último, el tiempo promedio hasta la llegada del primer medio de extinción al incendio oscila entre los 21 y los 34 minutos, «no observándose apenas diferencias entre los meses de peligro alto de incendio y el resto del año». La diferencia del tiempo de llegada entre los medios aéreos y los de tierra no supera los 10 minutos de media. «Debe tenerse en cuenta que la normativa de aviación civil impide despegues en tiempos inferiores a 10 de modo que el tiempo efectivo de llegada (tiempo de vuelo y desembarque de la cuadrilla) oscila entre 11 y 24 minutos en el caso de los medios aéreos», señala.

Además las seis comarcas forestales pertenecientes a El Bierzo muestran diferencias en cuanto a la proporción de conatos e incendios, siendo la comarca forestal de Ponferrada la única donde los conatos son más habituales que los incendios; en cuanto a la superficie forestal quemada -tanto en valor absoluto como en porcentaje respecto a la superficie forestal existente-, destacando en este sentido una mayor superficie quemada en las comarcas forestales de Villafranca, Vega de Espinareda y Truchas -donde pertenece el municipio de Benuza-; en cuanto al porcentaje de intencionalidad, que es muy superior en la comarca forestal de Truchas; y en cuanto al número de incendios sin actuación de medios de extinción, donde destaca la comarca forestal de Truchas. Esto se debe a la existencia de siniestros provocados a finales de invierno, en horas nocturnas, en las que no es posible la detección, salvo que la población de la alerta.

Seguimiento de los efectos de los incendios

La Estia de Ponferrada también está desarrollando un proyecto sobre los efectos del incendio de Bárcena, en Fabero, que tuvo lugar en septiembre de 2016, en los recursos hídricos. En este trabajo se están analizando las etapas iniciales de la recuperación post-fuego y su relación con la calidad de las aguas, así como la eficacia de las medidas de gestión post-fuego llevadas a cabo. Se prevé que esté concluido antes del final de 2017.

Por otro lado, el incendio de Bouzas (Tebaida) de abril de 2017, de gran repercusión mediática, ha sido el detonante para que la Escuela de Ingeniería Agraria de Ponferrada inicie en septiembre cuatro micro-proyectos sobre los efectos de los incendios, en colaboración con los alumnos del Bachillerato de Investigación y Excelencia del IES Gil y Carrasco de Ponferrada. Uno de estos trabajos determinará la hidrofobicidad de los suelos de la Tebiada berciana, derivada del incendio, en relación con la severidad alcanzada por el mismo y su repercusión sobre la erosionabilidad del terreno. Otro trabajo ahondará en el efecto del fuego sobre la germinación de semillas, puesto que la recuperación o no de la vegetación y la velocidad a la que lo hará después de un incendio depende mucho de las especies presentes en el territorio y sus adaptaciones al fuego. Otro de los proyectos va a evaluar la regeneración vegetal post-incendio a partir de imágenes de muy alta resolución tomadas desde un RPA (drone), para determinar cualitativamente los efectos del fuego, así como la regeneración que se produzca.En el incendio de la Tebaida, conocer estos aspectos permitirá establecer las medidas de gestión, si fueran necesarias, para una buena recuperación de la zona.

Los primeros resultados sobre los efectos del incendio de la Tebaida sobre la flora se han presentado a nivel nacional en el VIII Congreso de Biología de la Conservación de Plantas, celebrado en Madrid del 4-7 de julio de 2017, a través de un trabajo realizado por el Grupo de Investigación de Taxonomía y Conservación Vegetal, que integra profesores de la ESTIA-Ponferrada y para valorar la flora y las comunidades vegetales presentes en la zona afectada por el incendio de Bouzas y poner de manifiesto su valor. Se estimó que en la zona recorrida por el fuego se han visto afectados al menos 21 taxones de interés. Cuatro de los taxones localizados en la zona quemada se han clasificado como de prioridad de conservación muy alta (Armeria rothmaleri, Rhamnus legionensis, Cardamine gallaecica, Campanula adsurgens). Es de destacar que las labores de extinción permitieron que 17 taxones de interés localizados en la zona quedasen fuera del perímetro del incendio, en un área de influencia de 500 metros.

Prevención

Por último, la Estia ha finalizado un proyecto sobre el empleo del sistema LIDAR para la caracterización de la interfaz urbano/forestal (IUF), para la prevención y la gestión del riesgo de incendios a escala local, que ha permitido identificar y cartografiar las zonas de actuación preventiva para el establecimiento de medidas preventivas contra incendios en la interfaz urbano/forestal; clasificar y cartografiar las zonas con vegetación según el comportamiento previsible del fuego en caso de incendio, a partir de datos LiDAR; generar cartografía digital del análisis del cumplimiento de la normativa de IUF, del riesgo de incendio de las zonas forestales y del riesgo de las edificaciones; e identificar y cuantificar, dentro de las áreas de actuación preventiva, la extensión de cada nivel de riesgo de daño por incendio de forma general y a escala de edificación.

Este trabajo se realizó en colaboración con la Junta de Castilla y León en los municipios de Vega de Valcarce y de Pedrafita do Cebreiro, As Nogais y Cervantes (Lugo). Esta es una herramienta útil para incorporar a la autodefensa de las poblaciones, medida a adoptar por parte de los ayuntamientos como gestores y responsables de la protección civil.

Por otro lado, en la actualidad se está desarrollando un proyecto sobre la caracterización y evolución del combustible (matorral) en parcelas de quema empleando datos del sistema LiDAR y de satélites, para determinar si estas herramientas de detección remota pueden contribuir de forma efectiva al seguimiento de aquellas zonas que se queman de forma controlada y que ayudan a reducir el riesgo de incendio. Este trabajo facilitará las labores de seguimiento de estas parcelas, identificando aquellas donde la carga de combustible ya es elevada y por lo tanto donde deben plantearse nuevas medidas preventivas.

Este trabajo lo están realizando estudiantes e investigadores de la ESTIA-Ponferrada en colaboración con los Equipos de Prevención Integral de Incendios Forestales (EPRIF) del MAPAMA, que son los encargados de realizar estas quemas. Este trabajo se centra en la zona de la Cabrera (Comarca Forestal de Truchas), con una dinámica de incendios similar a la del Bierzo.

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