Cosmos solicitará mañana a la Junta poder utilizar neumáticos usados como combustible

El director de Cosmos, Jaime Santoalla, explicó hoy el proyecto de modificación de la autorización ambiental de la planta de Toral de los Vados para poder utilizar neumáticos en desuso./César Sánchez
El director de Cosmos, Jaime Santoalla, explicó hoy el proyecto de modificación de la autorización ambiental de la planta de Toral de los Vados para poder utilizar neumáticos en desuso. / César Sánchez

Los responsables de la cementera esperan que el proceso administrativo pueda resolverse en un plazo de seis meses

D. ÁLVAREZ Toral de los Vados

La empresa Cementos Cosmos, ubicada en el municipio berciano de Toral de los Vados, presentará mañana ante la Junta la solicitud de modificación de la autorización ambiental para que el Gobierno autonómico le permita sustituir una parte del combustible que utiliza actualmente, coque de petróleo, por neumáticos fuera de uso. El director de la planta, Jaime Santoalla, insistió hoy en que la modificación no supondrá un aumento en las emisiones y confió en que el proceso administrativo se resuelva en un plazo de seis meses.

Al respecto, Santoalla recordó que la planta de Cosmos en Toral consume actualmente cerca de 60.000 toneladas de coque al año. Las previsiones de la compañía pasan por sustituir un 30 por ciento de ese combustible por neumáticos que hayan cumplido su ciclo de vida y que puedan tener un segundo uso, en este caso, a través de la valorización energética.

En ese sentido, el director de la planta resumió las ventajas que aporta este combustible en motivos de “competitividad”, ya que la fábrica de Toral es “la única en todo el noroeste peninsular que no tiene autorizados procesos de sustitución”. Al respecto, Santoalla recordó que las otras dos cementeras existentes en la Comunidad -Cementos Tudela Veguín, en el municipio leonés de La Robla, y Cementos Portland Valderrivas, en Venta de Baños (Palencia)- tienen autorizado el uso de combustibles más baratos, como plásticos, lodos de depuradora o residuos de papel, además de los neumáticos gastados.

En la misma línea, el director insistió en que el combustible representa entre el 30 y el 40 por ciento del coste total de producción de la planta, por lo que la fábrica de Toral estaría “en desventaja” frente a sus competidoras. “Reclamamos igualdad de condiciones”, resumió Santoalla, que recalcó que este tipode procesos se llevan a cabo “en la práctica totalidad de las cementeras españolas”, en concreto, en 29 de las 33 existentes en el territorio nacional.

Compromisos ambientales

Otro de los motivos que ha llevado a Cosmos a solicitar esta modificación de la autorización ambiental son los compromisos que la fábrica mantiene en cuestión de lucha contra el cambio climático.

Al respecto, Santoalla recordó que el problema de emisiones de las cementeras “es global, no local”, y que la segunda vida de unos neumáticos que acabarían incinerados supone una reducción de las emisiones globales de CO2, que, recordó, deben reducirse un 40 por ciento de cara a 2030. Además, el proceso de valorización energética contribuye a la economía circular y a la sostenibilidad ambiental, destacó el director de la planta.

El proceso de valorización

En el año 2011, Cementos Cosmos ya adaptó sus instalaciones para el uso de biomasa como combustible alternativo, lo que permite que en estos momentos la fábrica no tenga que realizar ninguna inversión para la puesta en marcha del nuevo sistema, siempre que obtuviera la autorización administrativa.

Una empresa gestora se encargaría de suministrar los neumáticos ya despiezados a la fábrica, que efectuaría el control en la recepción y pasaría a almacenar el combustible en una de las naves del recinto. El nuevo combustible se usaría en el precalcinador del horno, “el corazón de la fábrica”, donde el material crudo extraído de las canteras debe descarbonatarse para permitir la fabricación de clínker, el producto intermedio del cemento.

Además, el proceso incorpora sistemas automáticos de control para garantizar una combustión en condiciones óptimas y llevar a cabo un paro automático en las instalaciones en caso de superar las emisiones, de que falte materia prima o de que la temperatura alcanzada no sea la idónea.

Respecto al uso en concreto de neumáticos como combustible, Santoalla remarcó que “su vertido está prohibido” y que los elementos metálicos también se aprovechan en los procesos previos de preparación del material. “No estamos inventando nada, en Europa esto lleva haciéndose 40 años”, insistió.

Críticas de los ecologistas

Algunas de las organizaciones ecologistas de la comarca han hecho públicas sus dudas acerca del proyecto, al que se oponen pese a la “abrumadora evidencia científica” de estudios llevados a cabo por instituciones como Naciones Unidas, el Centro de Investigaciones Energéticas y Medioambientales (Ciemat) o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que avalan que no se produce un incremento en las emisiones.

Al respecto, Santoalla atribuyó la oposición de los ecologistas al proyecto a la “mala información” e invitó a los representantes de estas organizaciones a acudir a las instalaciones para aclarar sus dudas acompañados por técnicos especializados independientes. En ese sentido, recordó que el estudio encargado a la Universidad de León (ULE) para el caso concreto del Bierzo estableció los valores de calidad del aire, el suelo y la vegetación para poder compararlos una vez el proceso se ponga en marcha y “comprobar que no hay afección en el entorno”.

Como ejemplo, Santoalla se refirió a experiencias europeas en las que las cementeras ponen en marcha procesos de valorización en regiones con un gran peso agrícola, como las regiones francesas de Champagne-Ardenne o Beaujolais, sin que se hayan detectado afecciones por los bodegueros del entorno. En España, zonas de tradición vinícola, como Jerez, o hortofrutícola, como Alicante, también tienen cerca fábricas con procesos de valorización sin que afecten a las respectivas producciones.

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