La Complutense de Madrid acoge una exposición con obras de los talleres artísticos de verano Cian de Fabero

Escultura del escultor berciano y coordinador del proyecto, Tomás Bañuelos./
Escultura del escultor berciano y coordinador del proyecto, Tomás Bañuelos.

El escultor berciano y coordinador del proyecto, Tomás Bañuelos, explica que la muestra «trata de llevar el mundo rural a la universidad»

D. ÁLVAREZ Fabero

La sala de exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid inaugurará mañana la exposición 'Punto y Seguido. Residencias artísticas de verano 2017', que contará con las obras creadas durante el pasado verano por la más de una treintena de estudiantes que participaron en la tercera edición de las becas estivales. El proyecto, impulsado por el profesor berciano de Escultura Tomás Bañuelos, “trata de llevar la universidad al mundo rural” mientras que la muestra con las creaciones de los becados pretende “desandar el camino para llevar el mundo rural a la universidad”.

En ese sentido, las obras elaboradas por los ocho participantes de los talleres desarrollados en el mes de julio en el municipio berciano “hablan de lo que fueron los hombres y mujeres de las cuencas”, explica el vicedecano de estudiantes y salidas profesionales de la Complutense. Se trata de reflejar el patrimonio industrial y la particular arquitectura del municipio, con sus escombreras, pozos y cielos abiertos, para “crear un significado y construir esa memoria y esas identidades”.

Al respecto, Bañuelos destaca que la puesta en valor a través del arte de esos espacios vinculados a la minería busca “dar otro sentido sin traicionar su sentido original y encontrar una nueva manera para proyectarlos en la sociedad”. Así, el taller de verano desarrolló trabajos con metal en el Pozo Julia y puso en marcha una pequeña fragua en la explotación minera. “Para los estudiantes tiene muchísimo valor”, recalcó el profesor de Escultura.

Además, este pasado verano el ya tradicional paquete de becas ofertado por la universidad madrileña en Fabero (Cian) contó con una segunda línea de cursos de verano (Cian-m), destinadas a resaltar el “valor añadido de la minería”. En su primera convocatoria, el programa contó con tres becarios, bajo la dirección del propio Bañuelos y la coordinación de la pintora palentina Soraya Triana Hernández.

Resto de sedes

Las becas de verano de la Universidad Complutense de Madrid se desarrollan en seis sedes de toda España y, según destaca Bañuelos, “cada una cuenta con un marchamo especial que la distingue”. Al respecto, además de en Fabero, los talleres se llevan a cabo en San Millán de la Cogolla (La Rioja), con especial atención al patrimonio mundial de la zona; en Ayllón (Segovia), dedicado al mundo medieval; en Villanueva de la Vera (Cáceres), donde destaca el hospital desde el que se erradicó el paludismo; en Valverde de los Arroyos (Guadalajara), considerado como pueblo pictórico por antonomasia; y en Calatorao (Zaragoza), localidad ligada a las canteras y la explotación de la piedra.

La muestra que se inaugura mañana a las 13.30 horas permitirá ver, hasta el 26 de febrero, las creaciones de los participantes en cada una de las sedes en las que tienen lugar los talleres. “Queremos promover la reflexión sobre estos territorios a través del trabajo llevado a cabo por los becarios”, resumió Bañuelos.

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