Los castañicultores ven en la suelta de 'Torymus' un «remedio» para frenar la plaga de la avispilla en El Bierzo

Soto de castaños en El Bierzo./
Soto de castaños en El Bierzo.

La Asociación Tres Valles aplaude la decisión para frenar un problema que afecta principalmente a los sotos de la zona Oeste de la comarca, en municipios como Vega de Valcarde y Balboa

CARMEN RAMOS Vega de Valcarce

La Asociación de Castañicultores de los Tres Valles aplaudió hoy la decisión de la Junta de Castilla y León de iniciar los trabajos de suelta del parasitoide 'Torymus sinensis' para la lucha contra la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus) en la comarca. El colectivo, que reúne a más de 60 productores, entiende que aunque no es una solución definitiva a un problema que afecta principalmente a los sotos de la zona del Bierzo Oeste sí que creen que puede ser un «remedio» para frenar la plaga.

«Estamos satisfechos de la decisión que esperábamos y reclamábamos porque es un remedio del cual se conocen resultados porque es un depredador que actúa sobre la avispilla y ha dado resultados en Italia y en Francia, y eso es un factor positivo», explicó el responsable del colectivo José Luis García Peña. «Lo recibimos con ilusión y con ganas de que pueda solucionar un poco el problema o al menos remediarlo», subrayó.

Los primeros focos de avispilla se detectaron en castaños en la localidad de San Julián, en el municipio de Vega de Valcarce, extendiéndose también a los de los pueblos de Lindoso, con un par de sotos afectados, y alguna agalla en Villasinde y Moldes y en Chan de Villar, en el municipo de Balboa. No obstante, los castañicultores alertan de su rápida propagación en el último año. «Se ha extendido muchísimo», destacan desde García Peña que pone de relieve la preocupación que la plaga de avispilla está generando entre los productores locales dado que «se ha detectado en mayores sotos y en más cantidad», apunta García Peña.

Desde la Asociación de Castañicultores de los Tres Valles consideran que la plantación de especies llegada de fuera y la cercanía a otras zonas aledañas como Galicia donde ya se ha detectado ha motivado la extensión de una plaga cuyos efectos podrán detectarse en un plazo de dos, tres o cuatro años. «Los daños son a posteriori cuando ya la avispilla fijaría más población y haría más daño», señaló el responsable del colectivo. «De lo que se trata es de minimizar los daños de la mejor manera posible», concluyó.

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