El acusado de matar a su sobrino tras una discusión por unas castañas reconoce estar arrepentido y no haber tenido «ninguna intención de matarle»

El acusado, D.S.G., es conducido a la Audiencia Provincial de León. / Peio García

Arranca en la Audiencia Provincial de León el juicio por unos hechos que tuvieron lugar en octubre de 2015 en San Juan de Paluezas

ICAL

D.S.G., el acusado de matar a su sobrino en octubre de 2015 en San Juan de Paluezas, en el municipio de Borrenes, después de una discusión por unas castañas en un árbol de propiedad familiar, reconoció hoy entre sollozos estar arrepentido de lo ocurrido, al tiempo que aseguró que no tenía “ninguna intención de matarle” y no haber sido consciente de lo ocurrido. “No estaba arrepentido, era mejor que me hubiera matado yo, no lo sabe usted muy bien”, dijo el acusado ante las preguntas del Ministerio Fiscal.

Así lo declaró durante la primera jornada de la vista oral que arrancó este jueves en la Audiencia Provincial de León, en la que aseguró que tras la discusión que se produjo entre ambos, su intención era “echar un tiro al aire” y lamentó la muerte de su sobrino porque “yo sé lo que es matar, me mataron a dos hijas y se lo que es perder a un hijo”, declaró. Tras lo sucedido, dijo no haber sido consciente “de nada” y tan solo haberse montado en el coche y salir “a la deriva” con “el miedo, el pánico y con los nervios”.

“Si voy a matar adrede, me piro y se acabó, no voy a llamar al 112 y a entregarme”, declaró el acusado, quien tras lo sucedido dio cuenta al Servicio de Emergencias 112 de lo que había ocurrido además de anunciar su intención de entregarse ante las autoridades, algo que hizo ante la Guardia Civil de Ponferrada, a quien además entregó el arma empleada.

Durante la declaración de esta jueves en la Audiencia Provincial de León -durante la mañana se había constituido el jurado popular- el acusado relató cómo aquella noche cenó con su pareja sentimental antes de dirigirse a Villaverde de la Abadía para jugar una partida, aunque antes de salir de casa cogió una escopeta, que reconoció no haber utilizado desde hacía 12 o 13 años, por si encontraba a una zorra que estaba asustando a sus gallinas y pollos. “Nunca usé una bala, utilizaba perdigones”, relató el acusado. Tras comprobar que en el bar no había partida porque estaba jugando la selección española, se dirigió a coger unas castañas para hacer un magosto con su compañera, como había hecho la noche anterior.

“Yo no estoy robando a nadie”, dijo el acusado, quien explicó que fue a una zona en la que se encuentra un castaño de su propiedad junto a uno que es propiedad de siete hermanos y cuya herencia no se ha repartido. Al llegar al lugar, sacó la escopeta “por si venía algún animal, espantarlo y que se fuera” y procedió a recoger unas castañas, según él no más de dos kilos, aunque en el registro posterior se le localizaron más de seis kilos.

Fue entonces cuando llegó su sobrino “como un jabalí” amenazándole de muerte y diciendo que como era él quien limpiaba las castañas, eran de su propiedad. “Me cogió del pecho, me levantó al aire y me amenazó con matarme”, además de que le acusó de haber “arruinado a su hermano”. La víctima le soltó y se dirigió a su coche, y al sentir que volvía amenazándole de nuevo, el acusado dijo haber cogido el arma y haber disparado “y al alumbrar con la linterna lo vi en el suelo”, señaló.

La defensa reconoció que existían “rencillas en la familia” si bien “nunca había pasado nada” y asegura que las facultades del acusado estaban disminuidas por la ingesta de alcohol -varias horas después de los hechos, la tasa de alcohol del acusado era de 0,18 miligramos por litro de sangre-, ante lo que D.S.G. explicó que habitualmente consumía una media botella de vino para comer y otro tanto para cenar, así como alguna cerveza y algún chupito. Por ello, y dado que no se entiende que se tuviera conocimiento de que su sobrino iba a estar en la zona del castaño, la defensa estima que se produjo un delito de homicidio con los atenuantes de colaboración con la justicia y confesión, así como eximente completa del consumo de alcohol, por lo que solicita un año de prisión y, en el caso de que no se tengan en cuenta estas eximentes, cinco años.

Por su parte, tanto la Fiscalía como la acusación particular atribuyen al acusado un delito de asesinato con alevosía por el que solicitan una pena de prisión de 20 años. Además, el Ministerio Fiscal pide una indemnización de 60.000 euros para la madre de la víctima y 20.000 euros para cada uno de los tres hermanos, cuantía que en el caso de la acusación asciende a 120.000 euros para la madres y de 10.000 euros para cada hermano del fallecido.

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